
No hay evidencia directa de que los aranceles impuestos por Donald Trump, anunciados hasta la fecha actual, vayan a afectar específicamente a la música de la banda Queen.
Los aranceles de Trump, como los anunciados recientemente, incluyendo una tarifa universal del 10% sobre todas las importaciones a Estados Unidos y aranceles más altos como el 25% sobre productos específicos (por ejemplo, automóviles, acero y aluminio), están dirigidos principalmente a bienes físicos y sectores industriales, no a productos culturales intangibles como la música.
La música de Queen, como obra de una banda británica, podría verse indirectamente relacionada con los aranceles si consideramos aspectos como la exportación de mercancías físicas asociadas (CDs, vinilos, mercadería oficial) desde el Reino Unido a Estados Unidos.
Sin embargo, el impacto sería mínimo, ya que:
Distribución digital
Gran parte del consumo musical actual, incluidos los catálogos de Queen, se realiza a través de plataformas digitales (Spotify, Apple Music, etc.), las cuales no están sujetas a aranceles de importación física. Estos servicios operan bajo acuerdos de licencias y no dependen del comercio transfronterizo de bienes tangibles.
Producción física
Si bien los aranceles del 10% podrían aplicarse a productos como discos o mercancía importada desde el Reino Unido, el volumen de estas importaciones es relativamente pequeño en comparación con sectores como la automoción o la energía. Además, muchas de estas mercancías podrían producirse localmente en EE.UU. por distribuidores licenciados, evitando así los aranceles.
Contexto histórico
Queen ya ha tenido roces con Trump en el pasado, cuando en 2016 y 2019 la banda prohibió el uso de sus canciones (como “We Will Rock You” y “We Are The Champions”) en eventos políticos de Trump por cuestiones de derechos de autor y desacuerdos ideológicos. Sin embargo, esto no está relacionado con aranceles, sino con decisiones legales y éticas de la banda.
En términos económicos más amplios, los aranceles podrían aumentar los costos de vida en EE.UU., afectando el poder adquisitivo de los consumidores y, teóricamente, reduciendo el gasto en entretenimiento, incluida la música. Pero este efecto sería generalizado, no específico a Queen.
Por otro lado, el Reino Unido, como parte de Europa, podría responder con aranceles recíprocos, pero esto tampoco impactaría directamente la música como arte, sino más bien el comercio de bienes físicos.
En resumen, los aranceles de Trump no tienen un efecto directo ni significativo sobre la música de Queen. Cualquier impacto sería indirecto, menor y relacionado con la comercialización de productos físicos, no con la esencia de su obra musical.